Iglesia románica de Vera Cruz-Segovia
La leyenda cuenta que durante la vela de un caballero en un descuido de los demás hermanos fue atacado por los grajos que dañaron el cuerpo. El prior maldijo a estas aves impidiéndolas entrar o acercarse a la iglesia. Desde entonces nadie ha vuelto a ver grajos en la Vera Cruz. Los Caballeros de la Orden de Malta celebran en esta iglesia sus actos religiosos. Destacan los actos de Viernes Santo, en especial la procesión del Cristo Yaciente y del Lignum Crucis en la que los Caballeros de la Orden de Malta desfilan con negros hábitos de coro. La iglesia tiene una forma atípica y su extraña ubicación en un inhóspito lugar ha llamado siempre la atención, sobre todo a gente interesada en temas esotéricos.
Una de las curiosidades de esta iglesia es que no tiene ocho sino doce lados. Es un dodecágono con tres ábsides cilíndricos adosados, una sacristía también cilíndrica y una torre de planta cuadrada. Popularmente, su origen está ligado a los caballeros templarios, pero no hay base documental para afirmarlo. Los que sí parece que fueron sus fundadores son los caballeros de la Orden del Santo Sepulcro, una orden castellana que consagró la iglesia en el año 1208. La Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, que se ha encargado de su conservación y cuidado hasta ahora.

